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19 dic. 2012

VAMOS... a la carrera del pavo de Segovia


500 metros de recorrido por el centro de Segovia, más de medio centenar de participantes y lo más impo, bicicletas sin cadenas. Estas tres características son las que mejor describen la Carrera del Pavo. Con sus orígenes en el año 1930 esta singular carrera se celebra todos los años el día de Navidad en la capital segoviana. El objetivo de los participantes es llegar a la meta o en su defecto avanzar cuantos más metros mejor con una bicicleta sin cadenas y por un recorrido mayoritariamente cuesta arriba.
Aunque no existe ninguna historia escrita acerca de este evento deportivo, gracias a las crónicas de la prensa se ha podido saber que data sus orígenes en el año 1930 y pese a que no se celebró durante los años de la Guerra Civil Española, estas Navidades celebrará su edición número 77. 


A lo largo de su historia el recorrido también ha variado. En sus inicios la carrera se realizaba en la carretera de Espirdo, y por “entonces el llegar lejos tenia mucho mérito ya que las carreteras no estaban pavimentadas como ahora” recuerda Lucio Velásquez, uno de los primeros participantes de la Carrera del Pavo. Años mas tarde se trasladó el punto de salida a La Lastrilla y los participantes tenían que intentar llegar hasta Almedinilla del Conejo. Otro de los puntos de salida fue el Alto de Chamberí; y posteriormente se trasladó al paseo de Ezequiel González, junto a la estación de autobuses, y finalizaba más o menos en el Arco de San Andrés. Actualmente el recorrido consta de 500 metros, de los cuales 150 son en descenso, 50 llanos y los 300 restantes cuesta arriba. La salida se sitúa en el punto más alto de la calle del Emperador Teodosio, junto al acueducto, se dobla la esquina junto al asador El Cándido, y se cruza la plaza del Azoguejo para empezar la subida de la calle Real. 

Pavos, pollos y patos 
Una cosa que puede resultar curiosa es el nombre de la carrera. La carrera del pavo recibe su nombre de los premios que se entregan a los vencedores. El tercer clasificado se va a casa con un pollo, el segundo se lleva un pato y el primero, y de ahí sale el nombre, celebra las Navidades con un pavo en su poder. Un año se llegó a premiar al 4º clasificado con un conejo. En ediciones anteriores los animales que recibían los clasificados estaban vivos y quedaba a su merced el destino de los bichos, actualmente y a raíz de las leyes de protección a los animales los ganadores reciben sus respectivos premios envasados al vacío. 

Aunque muchas son las carreras navideñas que llevan el mismo nombre, sin duda alguna la más espectacular es esta que se lleva a cabo en Segovia la mañana del día 25 de diciembre. Como ya hemos comentado su característica especial es que las bicicletas participantes no pueden llevar cadena, así pues los ciclistas deben ingeniárselas para recorrer el máximo número de metros sin caerse del vehículo ni poner ningún pie en el suelo. Girar el manillar para un lado y el otro con unos movimientos rítmicos y bruscos, pegar saltitos con las ruedas o simplemente intentar no perder la inercia cogida en el pequeño tramo cuesta abajo, estas son las técnicas más seguidas por los competidores para lograr el primer puesto del podio y no es tarea fácil dominarlas. Muchos de ellos entrenan durante el resto del año para estar preparados el día 25 de diciembre: “Me llevo preparando des de hace años, pero todavía me falta coger un poco mas de técnica”, reconoce Ruben Tapias, ganador de alguna edición de la carrera. 
La mayoría de los participantes ha pasado varios meses preparando su bicicleta para la carrera o mejorándola, en el caso que ya hayan participado en ediciones anteriores. Así pues a parte de una competición deportiva muy especial, los curiosos que se acercan a la Calle Real de Segovia la mañana de Navidad también pueden ver un ir y venir de bicicletas curiosas. 
En la competición existen dos modalidades de vehículo, la primera y más numerosa la forman las bicicletas con ruedas normales, y la segunda y minoritaria es la de las bicicletas con ruedas excéntricas, que se introdujo como categoría a parte en el año 1994. En el caso de las ruedas normales, los participantes no solamente quitan las cadenas de sus bicicletas, sino que muchos de ellos también modifican ligeramente los manillares para facilitar las maniobras. En muchos casos los ciclistas alargan los extremos del manillar para agilizar los movimientos bruscos para un lado y para el otro que realizan con la rueda delantera.
Las bicicletas con ruedas excéntricas son mas difíciles de conseguir. En primer lugar se tienen que cambiar las ruedas, ya que como su nombre indica estas ruedas no tienen el eje centrado. Los participantes que compiten en esta modalidad no solo eliminan las cadenas sino que también se despiden del sillín puesto que la mejor forma de avanzar con este tipo de ruedas es pegando saltos con la ayuda de las piernas apoyadas en los pedales. Finalmente también retocan un poco el manillar añadiéndole un par de cuernos para facilitar el agarre. Así pues, visto está que no todas las bicicletas sirven para competir si lo que quieres es ganar. Y sino, que se lo pregunten a “El tigre”. 


“El tigre” de madera 
Aunque no existen muchas restricciones para participar en la carrera, hubo un añe en el que un participante se tuvo que quedar con las ganas. Se trata de Víctor Gilarranz, 83 años, más conocido como “El tigre”, que después de participar varios años en la carrera con su bicicleta normal, en 2007 decidió fabricarse una nueva. Tres meses de trabajo y 17 quilos de madera le costaron a este ciclista construir su nuevo vehículo. Su nueva bicicleta totalmente de madera atrajo a muchos curiosos el día de la carrera que no dudaron en hacerse fotos junto a la obra de arte. “El tigre” consiguió recrear detalle a detalle una bicicleta totalmente equipada para la carrera, incluyendo un pequeño tigre de plástico sobre el manillar, pero desgraciadamente la organización no le permitió competir “porque al ser de madera, la bicicleta se podía romper”. De todas maneras fue una atracción más durante el recorrido de ese año ya que Víctor no dudó en pasear su obra de arte por toda la Calle Real. 


Pero Victor Gilarranz no fue la única persona que causó furor durante la mañana de Navidad. “El tigre” tuvo que compartir protagonismo con uno de los habituales en la Carrera del pavo, el ganador de un Tour de Francia y dos Vueltas a España, Pedro Delgado. El ex ciclista profesional lleva participando en esta carrera, celebrada en su ciudad natal, más de 30 años. “Solo me he perdido dos ediciones y fue por causas de fuerza mayor”, admite el ciclista. Pese a lo que muchos puedan pensar el hecho que Delgado haya sido ciclista profesional no le facilita las cosas de cara a conseguir la victoria, de hecho él mismo reconoció: “Para mi es mucho mas complicado ganar esta carrera que el Tour, porque el Tour ya lo gané y en esta carrera lo máximo que he quedado ha sido octavo o noveno”. De todas formas “Perico” Delgado lo sigue intentando con mucha ilusión y anima a todo el mundo a participar en esta singular carrera en la que “el truco para ganar es avanzar girando el manillar, no vale la inercia”.



Texto y fotografías: Vanesa Hereu

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