El domingo, en el tren, vi a una chica que para hacer el trayecto más ameno sacó una madeja de lana de color verde y una aguja de hacer punto de media y continuó tejiendo lo que parecía que se tenia que convertir en una bufanda. Era una chica joven, seguramente no llegaba a los 25 años, pero aún así su pasatiempo en el tren fue hacer punto. Una actividad que siempre había relacionado con las madres y las abuelas, pero ahora resulta que se ha extendido entre la juventud. Es una nueva moda.
