A nadie le amarga un dulce y menos si es de la pastelería Bouvette. Y es que no me podréis negar que con solo ver la pinta que tienen las monas, los muffins, los cupcakes, las galletas y todo lo que tienen expuesto, ¡ya se os hace la boca agua! Eso es lo que me pasó el jueves pasado antes de ir a la clase de yoga y no me pude resistir. Bueno, ni yo, ni la amiga que me acompañaba; así que entramos, nos sentamos y nos preparamos para tomar una buena merienda.